Y no pasa nada!!…. Claro que pasa

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Día a día me encuentro con este peligroso remate en una situación donde lo que está en  juego es un valor.

Estamos dentro de un laberinto en el que en nuestra prisa por salir nos metemos aún más. No hay pausa en nuestra marcha diaria para la reflexión sincera, aquella a la que se llega liberado del resultado , esto es que se arriba aunque el mismo sea adverso, según nuestra percepción, a nuestros anhelos.

Cuando decimos no pasa nada! así exclamativamente es ponernos un velo sobre nuestro conocimiento y una necesidad de pasar página ya que el tratamiento del tema implica menos superficialidad y requiere en la profundidad de su tratamiento un mayor compromiso con nuestras ideas.

Habitar en la superficie es mucho más cómodo, allí no existe necesidad de emparentar lo que se piensa con una actitud o cambio conductual. En la superficie , o aún mejor llevando a la superficie cosas de la profundidad de nuestro ser le quitamos arraigo y sello de personalidad a lo que tratemos. Todo resulta más ameno y se puede dialogar interminablemente sin llegar a ningún sitio, ya que nunca hay nada en juego.

El tránsito por debajo de esta capa, requiere de mayor  construcción y esfuerzo. Me referiré más adelante a este apartado.

Volviendo a la  frase con la que me he encontrado ensimismado en este último tiempo de … no pasa nada, debo decir que sí pasa y mucho.

Cuando habitamos en la esperanza estamos en un estado de ánimo optimista propicio a la concreción de resultados favorables. Hay confianza de que algo ocurra

Cuando no pasa nada … Autenticamos el hecho del análisis. Por ejemplo al decir que  un político solo está  en el sitio para su propio beneficio,  y que lo único que le importa es la prosecución de sus metas individuales por encima del bien común y agregamos un no pasa nada, lo que en realidad hacemos es autenticar este particular estilo de ejercer la profesión,  adentrándonos a la desesperanza que lleva esta construcción.

Pareciera que alguno ajeno a nosotros debiera  hacer algo para con esa intervención cambiar las cosas, así entregamos nuestro poder a otros, permaneciendo en un territorio de ignominias acosados por la hiel que nosotros mismos secretamos.

Pasa!! Y mucho!!! Tanto que  no es medible por ciencia conocida el desalentador sentido común que le otorga la no posible solución de la marcha de nuestros estados.

Estamos en permanente duelo con lo que fue….  Con aquello de todo tiempo pasado fue mejor. Viviendo en el atrás y sin miras al presente.

Como decía en mi artículo pasado, en la dualidad. En esta sociedad esquizoide, en donde el sello de pertenencia social debe tener sin más un desaliento como común denominador,  hasta….. que  “esto” reviente, sin tener conocimiento yo al momento de este pensamiento a que se refieren con “esto”.

Mencionaré si acaso, y antes de que “esto” reviente, que sensación tengo yo sobre Que pasa cuando no pasa nada

-Mientras estamos a la espera que el gobierno,   a través de sus instituciones remedien nuestros propios males , en esta espera multiplicamos nuestra amarga percepción de la vida, reclamando cada vez más nuestra salida personal , eso sí a través de las instituciones, como nunca paternalizadas a nuestro antojo. El otrora pensamiento se transforma en exigencia con el paso del tiempo y la demanda debe ser satisfecha con prontitud por parte de un Estado que en nuestro primitivo análisis se nos ocurría sordo.  Esto es parte de la sociedad esquizoide a la que hacía referencia. Comenzamos  pensando que la  institución está podrida, que no sirve de nada, que cada vez está peor…. Pero es justamente a esa institución a la que le exigimos ahora y con mayor vehemencia solucione problemas de alta complejidad como la realización de mi propia vida. Así el sistema totalmente deficitario  a mi criterio tiene que:

  • Darme una vivienda
  • Darme un trabajo digno
  • Darme ayuda para la educación de mis hijos, y ya que  estamos que los eduque
  • Darme un vehículo
  • Darme Seguridad Social, de excelencia
  • Darme, darme. DARME

Debo decir, que percibo un desaliento a la hora de escuchar, leer, tomar contacto con esta temática de un mundo de  escazes plagado de impedimentos de otros hacia nosotros, entrega una sensación penosa y con presunción de irremediable, a todo el impacto social se le suman imágenes  que nos llegan de tantos y tantos sitios diversos. Da igual que se trate de un tremendo glaciar del tamaño de Manhattan ,  o del precio del café…. Un desahucio…

En tanto desorden pretendo insertar mi apreciación sobre un presente que se me ocurre altamente motivador.

El escenario actual, en un corte transversal reclama un cambio multidireccional, aquí hay un sentimiento que se me ocurre común, y creo que ya estamos viniendo con esa marca mundial, si  en otros tiempos este cambio debiera también realizarse, los mecanismos para la difusión de una nueva conciencia eran mas lentos y hemos necesitado de ese tiempo para el desarrollo de la tecnología suficiente para difundir con mas llegada, coincidiendo con el nacimiento y crecimiento de un nuevo pensamiento : Asi no podemos seguir!!

Al momento actual no es poco el esfuerzo que se hace desde todas las disciplinas para el análisis situacional y búsqueda de caminos para el desarrollo de lo que será la sociedad por venir, una gran parte del mundo trabaja on time para la pregunta y la respuesta tan esperada. A la luz de los resultados no cuesta trabajo tomar contacto no con la respuesta sino con el sentir.

Qué sentimos?

Si tu respuesta se parece a la mía, la mía se parece a la tuya … Y hay una confluencia de sentires en la necesidad de un cambio , para muchos que no se encuentran en condiciones, YA.

A todo este momento mundial, el conocimiento está cautivo como acertadamente enuncia Gregg Bradden en su última entrevista a propósito de su conferencia en Barcelona reciente, de los poderes. Encorsetados y limitados a la función que se le encomienda , el conocimiento está ligado a la producción casi en exclusividad, inclusive de mas conocimiento haciendo una férrea defensa de la formalidad del mismo, cuando de la consecuencia de dicha formalidad estamos como estamos y nos sentimos como nos sentimos. Sin embargo hay una intención positiva en esta actualidad, y es que  la masiva producción de conocimiento ha hecho emerger también los propios límites del sistema.

Allí dentro de estos límites se dirige y redirige el conocimiento y el por fuera de estos límites el ser está a la espera, del cambio por venir.

En este paradigma, no hay buenos ni malos, solo personas, seres humanos desempeñando roles.

Estamos en el momento de nuestra decisión, personal, permitiéndonos abandonar ese espacio crítico y sin luz   que no conduce a mucho, y volver a conectar con nuestro ser, el mismo de siempre, el que no ha mutado. Ese ser que tenemos retenido en su avance en tanto distraemos nuestra persona en convencernos de lo que nos quieren convencer cuando  en verdad siento que tenemos que empezar a creer.

Creer por ejemplo que este es nuestro momento, que  esta es la situación que nos toca vivir, con estas circunstancias  y no otras, en este medio y no otro y trabajar en ello, enterándonos de quiénes somos. Permitiéndonos alinearnos.

Así podremos comprender

Y si llegamos a estos dos puntos, creer y comprender, habremos reincorporado dos grandes valores, estaremos más completos, mas coherentes y se habrá dado un gran paso en la integración.

Los derechos que nos son propios, son útiles en la medida que nacieron bajo pactos de convivencia para los grupos sociales, sea en forma de democracia o no, se contemplan dichos derechos y perseveran a través de nuestro inconsciente colectivo. Se trata de la particular manera de expresión de los mismos los matices y diferencias que hacen  a la necesidad de cambio, aunque enfatizo que en este punto llevamos detenidos unas decenas de años sin aparente llegada a una solución menos cíclica que  las precedentes.

Para ello es de necesidad la construcción de un ser humano igual, con muy poco más detalle al cuerpo ya que en este campo hemos conseguido muy mucho y una conexión diferente.

Permitamos que se exprese un hombre ya no desafiante sino integrado en sí mismo, alejado de etiquetar en otro la responsabilidad o no de nuestro bienestar  y tranquilidad. Ocupemos nuestra energía con OPCION, que nada ni nadie sino nuestro inquebrantable compromiso con una sociedad mejor sea el conductor de la respuesta. Demos permiso a nuestra nueva de forma de respeto que comenzará con el nuestro, en nuestro interior, perdonándonos , aceptándonos, desde un espacio distinto de liturgia alguna y en cohesión con un rezo universal en donde cada uno es parte del otro.

El tan ansiado cambio es inexorable porque está inscrito en nuestro código y  vamos hacia el. En un espacio de libertad le daremos poder a nuestro ser en libertad de condicionamientos importados. La libertad es de presencia horaria, en todo momento debemos estar libres, para hacer, decir, realizar o perderse en el pensamiento del todo, encontrado allí en donde nos dijeron que no había nada.

 

Abrazo desde mi emoción
Miguel Paggi

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