POR QUÉ LA GENTE SE SIENTE SOLA

Conciencia de soledad es aquel sentir que es llevado desde una voz interna, tiene el perfume del abandono. Así expresamos desde nuestro “adentro” un imaginario en donde hasta el mismo cielo nos ha abandonado.

Cómo llegamos a esta conclusión?

La prerespuesta a esta pregunta nos lleva a como está formada nuestra percepción acerca de la soledad. Concretamente de donde llega  la información para arribar a nuestro pensamiento/sentimiento. En nuestros pensamientos rara vez damos el copyright necesario, dando por personal y única la autoría de lo que llevamos a nuestro consciente. Esto ya tiene algo de función del Ego, no en su plenitud pero sí ya participa activamente; cuando le otorga la fuente de dicha  información (el pensamiento) a solo nosotros, aclarando que para nuestro Sistema Nervioso, todo lo anteriormente dicho  ha sido solo un chispazo. En la génesis de un pensamiento existen estructuras del inconsciente, tamizadas por herencia civilizatoria, familiar y nuestra propia vida. En su conjunto estas estructuras inconscientes, personales y colectivas, son a la vez un filtro, cuando adquieren la dimensión que le otorga la psique (que dada la impresionante velocidad de su proceso no  permite discernimiento alguno cuando estás en escena, osea, haciendo). De esta particular manera, cuando  emerge a la  esfera del consciente allí es donde el ego se hace atemporal. En el instante de la respuesta nuestro ego valora múltiples variables, dos las más importantes: una en el presente que es la respuesta y otra que  en el futuro… qué pasará con la misma. Por lo que  la función consciente plena del ego maneja  al unísono dos tiempos distintos. Esta particular mirada  que sigue a la espera de aprobación, consideración, reconocimiento que son los particulares ingredientes para formulación de nuestros deseos, retroalimentan un nuevo ciclo…. emoción, pensamiento, filtros….etapa preconciente y conciente.

Este mecanismo funciona desde la llegada de la palabra. El Neolítico  da el puntapié inicial , ya todo se adecuaría  al  manejo interpretativo de la información. Las estructuras conscientes modificaron su propia arquitectura generando áreas específicas y ya todo cambió desde el primer y rudimentario estructo psíquico. A medida que creció la abstracción, esto es la capacidad inherente de hablar de algo no presente, se incorporarían múltiples operaciones mentales con un único objeto: agradar, ser elegido, destacar, en definitiva el discurso fue variando y tomando los matices necesarios para conseguir estos objetivos. La observación indirecta a través de nuestros parientes más cercanos, los simios, llega a conclusiones similares. El lenguaje y a través de su imaginario nos acerca al desarrollo de un mundo interior que se verá potenciado con el advenimiento de la religiosidad con principios de creencias en sus orígenes hasta la incorporación del dogma como vehículo para desarrollo de una espiritualidad que anidaría en la ahora concebida alma.

El triunfo del Sapiens no se debió a su capacidad dominatoria por la fuerza, ya que de los restos estudiados se desprende que no fuera el más fuerte de los que habitaban la tierra, sino por su capacidad de tejer entramados sociales y potenciación de vínculos interpersonales, la estructura de la familia y sociedad era un pilar suficiente para asegurar la especie más allá de batallas ganadas o perdidas, el poder de reclutamiento social no estaba en la espada sino en el interés generado por la palabra y la transmisión de la misma con  una intención. Esto no descarta que el sapiens se armara también para la guerra, pero frente a sus semejantes ponderaba las relaciones. Solo así se explica la llegada de la revolución agrícola y el asentamiento social. El hombre ya no iría a la búsqueda de los bienes, los comprendería primero, para desarrollarlos luego lo que traería la conseguida división de clases para el sustento de este nuevo modelo.

El aparato psíquico se adapta a todo este devenir y evoluciona con cada era, con cada movimiento de la siguiente manera. Llegada la información y recorrida por los circuitos arriba descritos el  humano de esas épocas hasta el presente, revela esa información en su interior, como en un cuarto oscuro de fotografía, y asigna un valor en su paleta de colores. Que expondrá de las más variadas formas, en el ámbito familiar, en su entorno social. La llegada de la masificación del conocimiento  a través  del libro daría no solo acceso al conocimiento sino fortalecimiento del discurso. Este desarrollo del aparato psíquico no se imbrica en el desarrollo de las funciones de supervivencia, reproducción, abastecimiento, sino que es el encargado de la explicación fenomenológica  de los distintos sucesos. La llegada de la ciencia tal como la conocemos imprime de velocidad a  todo este marco histórico y permite avanzar en 200 años más que en los últimos 70.000. Por imposible que pareciera a un ciudadano medio del siglo XVI hoy se concentran millones de personas en urbes, y se accede a distancias en miles de kilómetros.  Todo esto se ha llevado evidentemente con un equilibrio natural que fue el que permitió el advenimiento del hombre como le conocemos en el hoy.  Enfatizo que dentro de un marco social,  único vehículo para el desarrollo personal, curiosamente dentro del todo se puede desarrollar uno. Digo con esto que el  desarrollo se refleja en  círculos sociales, por lo que  idea de trascendencia va acorde a los contactos sociales que elabore, mantenga, potencie. Resumiendo:  habíamos llegado a la respuesta, ahora estamos en la interpretación, o lo que es lo mismo, la mirada de mí sobre los hechos.

Todo este desarrollo social ha estado escoltado,  cuando no reforzado por el sentido de la vista. Este primordial sentido, del que ya me he referido en otro escrito (Visiones2018) ha sido el que ha permitido el feedback necesario al momento de la comunicación de nuestras conclusiones. En tanto hablo de lo que sea, mi mirada interpretativa del rostro, principalmente la mirada del otro tienen tanta influencia que pueden redireccionar el discurso por el solo hecho que un interlocutor deje de prestar atención a los dichos. Así se modela un diálogo de acuerdo al receptor del mismo, no es igual como se expresa una idea delante de un hijo,  un amigo que con un jefe. La mirada del otro es el disparador principal para la secreción de  neurohormonas, dopamina, serotonina , noradrenalina, con la consabida respuesta de encadenamiento de sucesos que cualquiera de ellas provoca. Así nuestro interno aprende a mantener la homeostasis emocional. Si una acción o un dicho provoca una secreción de un neurotransmisor no deseado, por ejemplo de noradrenalina, y se pasa a modo defensa, rápidamente se actúa en consecuencia y se pasa a modo premio para percibir la recompensa de la dopamina. Esto explica porque el niño luego de romper, aunque accidentalmente un vaso, ensaya sus mejores destrezas para recibir lo más pronto posible gratificación. El que llega tarde a su casa tras la cena de empresa, compra flores al otro día. Funcionamos como niños o ancianos, lo que demuestra que  el cuerpo va en un tiempo y la psique en otro, por aquel principio atemporalidad que conlleva el inconsciente.  En definitiva: No podemos sostener el castigo más allá en el tiempo sin sufrir consecuencias por el mismo. Ya es aceptada la era de la posverdad como un hecho, por lo que se incluye la mentira declarada como parte de la información misma y además el feedback ha variado de interlocutor con el advenimiento e instalación de un mundo virtual en nuestras vidas que reporta mayor riesgo de enajenación ante la carencia del otro para el diálogo. La exposición se hace con menor riesgo ya que la relación con las redes evita la mirada terceros, y aunque paradójicamente seamos compartidos por miles, nuestra biología y por ende nuestra estructura mental aún no ha crecido lo suficiente para adaptar esta contingencia a su archivo. Si bien es cierto que un selfie puede atravesar miles de personas, el no verlas, la ausencia de este destacado sentido, categoriza en nuestra soledad de emisor como si se tratara de un pensamiento en voz alta. La llegada de los likes consecutivos reportarán, por mecanismos aún en vía de ver la luz, de secreción de hormonas de felicidad sin tener que exponerme  a la mirada de nadie.

Es de esta manera como se ha roto el equilibrio natural existente hasta el momento, entre nuestra soledad concebida como abandono de alguien hacia nosotros, para ser nosotros los que nos abandonamos a nosotros mismos, por aquello de la enajenación de este modelo mencionado antes. Así en los smartphones podemos cuantificar las horas/día que disponemos para la navegación, inclusive desglosada en lectura y redes. Un promedio de unas 12 horas semanales, siendo benévolo en la medida de aproximación, harán 48 hs al cabo de un mes. Estos son dos días mirando la pantalla como vacas en el campo mirando el tren. Al cabo de un año 24 días…a los 10 años 8 meses consecutivos con los ojos puestos en la pantalla.

Esto está demostrado al ver 4 personas en una cafetería con sus móviles, ausentes entre sí y conectados a un espacio virtual, nunca mejor dicho. Un espacio que existe y es real, pero no es objetivable. Cuando se reciben en esa cafetería 36 me gusta, se está solo,  sin siquiera los otros que están sentados conmigo, y claro está que esa cantidad (36 personas) no están físicamente en la cafetería.  Se hacen mímicas, se sonríe, se frunce el ceño, se asombra frente a una pantalla. Capítulo aparte las exageraciones de este modelo comunicacional como son las filmaciones de agresiones, detenciones, extorsiones, lo que llamo crónica negra, que merecen un desarrollo aparte.

Así no es de extrañar que aumente considerablemente la insatisfacción ya que el ego no conoce de saciedad cuando se trata de premio y todo esto conforma archivos nuevos para nuestro entramado neuronal/emocional. Nos acostumbramos rápidamente y canjeamos valores que nos han servido desde el inicio. La palabra confianza se desnaturaliza, ya que estoy pendiente del like, más allá de que no se conozca físicamente a quien lo otorga. Justo, procedente, necesario, bueno y sus antónimos circulan en una escala de valores de nueva generación y en procesamiento aún.

En esta realidad mixta que se vive, la del día a día y la de la pantalla existen más espacios para el abandono, para la soledad. Así curiosamente cuando  tenemos más recursos para la gestión de nuestra vida mayor es la sensación de escasez. Se reproducen los suicidios hasta ser la primera causa de muerte no natural con un crecimiento en el último año de un 9.8%  para España lo que demuestra que el estar conectado no interviene en disminuir  dicha cifra a riesgo de ser un factor más en la suma del problema.

Estamos y nos sentimos solos, porque hemos decidido escuchar solo nuestra voz.

Estamos y nos sentimos solos porque  nos convencieron con la mentira que por derecho natural teníamos que tener acceso a  todo, descuidando intencionadamente el no incluir que pertenecemos ya a un Todo que se encuentra alejado de medida, precio o cuota.

Estamos y nos  sentimos solos. Porque en esta realidad nos hemos olvidado del cielo, para nuestra conciencia adictiva el paraíso es ahora un espacio lleno de miles de seguidores, eso tiene inmediatez y al ego le viene genial, aunque el aparato psíquico y tu cuerpo te muestren la escasa evidencia de esta afirmación.

A la hora de esta actualidad personalmente me  siento optimista respecto del por-venir. Estoy profundamente convencido que volveremos a equilibrar todas nuestras fuerzas. Porque más tarde que temprano, encontraremos la dimensión sagrada de nuestra vida y reconectaremos con nuestra divinidad con la misma facilidad que con las redes. Me resisto a pensar que el modelo hegemónico se encuentra instalado para dominarnos, ya hemos demostrado por sapiens que sabemos que hacer ante la adversidad. Nos volveremos a socializar nuevamente, cuando redireccionemos nuestra energía vital hacia la concreción de nuestro sueño, que siento está alejado de toda puntocom.

Inmersos en el mundo, que pisamos, olemos, miramos, sentimos. Allí está mi parcela de vida y la de muchos. A no enfríar, que hay que seguir siendo.

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